Lo original

Sumergirse en el mundo de la lucha contra el aborto no es tarea fácil. Las estadísticas, los informes médicos, las consecuencias psicológicas, los impactos sociales y otros temas más son elementos imprescindibles en esta batalla pero —como pasa con la mayoría de nosotros – los revisas sólo si estás interesado y, además, si tienes algo de tiempo, por lo que su impacto a veces no es tan duro y efectivo como quisiéramos.

Y son eso: documentos, cifras, números dolorosos pero fríos que quedan en un papel para que alguien los alcance y revise en algún momento. Para la mayoría, son hojitas sin importancia.

Sin embargo, ver cuánta gente trabaja para que la cruel realidad del aborto no crezca y, lo que es peor, no se legalice, mientras que el mundo camina sin que ésta sea una preocupación en sus vidas, es algo aterrador para los que sí estamos concientes de que el aborto es el peor asesinato y el más injusto porque el afectado es un bebe inocente, indefenso. No en vano, la Madre Teresa de Calcuta dijo en 1,994: “La amenaza más grande que sufre la paz hoy en día es el aborto, porque el aborto es hacer la guerra al niño, al niño inocente que muere a manos de su propia madre”. Y la citamos porque no hay que ser un católico para reconocer la invalorable labor humanitaria y de amor que hizo esta mujer por el prójimo, por el mundo.

Nos hemos dado cuenta de que el horror del aborto no es sólo con el niño, sino también con la madre que por los motivos que sea, decidió expulsar de su cuerpo la vida de su hijo. Matarlo. O con el padre que incitó o no le quedó otra que aceptar la muerte de su bebé. Y sólo el pensarlo es algo que a cualquier ser humano puede desgarrarle el alma. Nosotros estamos seguros de que lo que una mujer puede vivir luego de someterse a esta experiencia, es algo indescriptible y que, por todos los riesgos sociales y morales que implicaría, ella no lo expresa ni lo comparte por temor al rechazo. Y que guardarlo dentro no sólo no ayuda a su reconciliación, sino que está permitiendo que esta traumática experiencia sea vivida por otras personas.

Volver a pensar en ti es un proyecto que nació pensando en las personas que por motivos que a nosotros no nos toca evaluar ni juzgar, vivieron la experiencia del aborto  y fueron marcadas por el resto de su vida. Volver a pensar en ti les abrió las puertas a una posibilidad que puede reconciliar su dolor con ellas mismas, con el niño no nacido y con el resto del mundo: compartir su experiencia anónimamente con todos aquellos que podrían estar pensando en someterse a un aborto y así, mediante el testimonio real de sus vidas, evitar que otros seres humanos sufran lo que han vivido.

Al mismo tiempo, a través de Volver a pensar en ti, en caso lo soliciten, las ayudaremos a buscar los medios necesarios para encontrar la paz y el perdón, y usar esta experiencia para el bien común.

Todos los seres humanos tenemos la capacidad de conmovernos cuando nos exponemos a una escena tierna o dolorosa. Lloramos con películas, con alguna noticia en la televisión, con algún video de música. Por eso pensamos que la manera más eficiente de tomar conciencia sobre el horror del aborto es a través de vivencias reales y no sólo a través de cifras duras y crudas que no conmueven por su frialdad a la hora de ser presentadas.

Volver a pensar en ti es un proyecto preparado con mucha ilusión y amor. Sólo queremos ser la vena conductora de historias que ayuden a otras personas a no sufrir el engaño y el dolor, la culpa y la pena de matar a su hijo; ayudando además a las personas que no tuvieron la oportunidad de escuchar a otras en su propia experiencia, a creer en el perdón y en guiarlas en su búsqueda de medios concretos para seguir adelante sin vergüenza y, si es posible, que a través de su propia vida, remienden su pérdida salvando la vida de millones de niños que mueren anualmente envueltos en estos círculos de confusión y pena.

Volver a pensar en ti como mujer, como ser humano que tiene como ley de vida amar. Volver a pensar en ese niño que nunca olvidarás y que te pide desde el cielo donde Dios lo protege en su infinito amor, que redimas su vida salvando la de otros y que te acojas a ese amor y perdón que tanto necesitamos para luchar contra, tal vez, el peor mal de la humanidad: la muerte de los seres más inocentes.

Aquí no importa lo que diga el resto, no importan lo derechos, los deberes, la libertad, las leyes, el feminismo, el cuerpo, las cifras, los datos, las guerras entre puntos de vista. En Volver a pensar en ti sólo importa que si a ti te duele o crees que tu experiencia con el aborto fue algo que no quisieras haber vivido jamás, se lo hagas saber el resto como un acto de entrega y amor… ¿Qué puede resultar de esto? Seguramente no lo podremos ver en estadísticas a corto plazo. Pero si sólo logramos salvar el corazón de una mujer, o de un hombre que fue cómplice de un aborto; o a un solo bebé de morir en manos de su propia mamá, es un resultado más que satisfactorio.

Volver a pensar en ti abre hoy sus páginas para todos aquellos que quieren ser parte de este proyecto de amor y caridad. Escríbenos a volverapensarenti@gmail.com y mándanos tu historia. Nosotros la recibiremos con los brazos abiertos y la publicaremos en el blog www.volverapensarenti.com

Ofrecemos este proyecto a Dios para que a través de su poder infinito nos ayude a cumplir nuestro objetivo. También lo ofrecemos a todas las personas que estén dispuestas a abrir su corazón para salvar vidas, tanto de los no nacidos, como de todas las mujeres y hombres que sienten haberla perdido luego de un aborto.