Supongamos que es ignorancia –que de hecho lo es y enorm. Admitamos que se equivoca por el gran hambre de poder que tiene y que, ingenuamente, piensa que ganándose a públicos “discriminados” va a sumar votos. Vamos a pensar lo mejor de ella y no quiero escribir largo sobre los argumentos que podrían cuestionar a esta candidata a la alcaldía de Lima sobre su defensa al aborto, al matrimonio homosexual y a las drogas.
Sólo quiero hacer unas cuantas preguntas:
1. ¿Ya está solucionado el tema del transporte público que hace que todos los días tanto heterosexuales como homosexuales lleguemos tarde y cansados a nuestras oficinas u hogares, y aprovechar ese tiempo de una manera más productiva?
2. ¿Todo el tema de la burocracia edil ya está solucionada en trámites habituales como para disponer de un presupuesto para una campaña pro matrimonio gay?
3. ¿Los hospitales ya están al 100% de su funcionamiento para curar neumonías infantiles o cualquier otra enfermedad cotidiana que se lleva a miles de nuestros niños por falta de atención médica como para gastar la plata en poner espacios para el aborto?
4. Señora Susana: ¿sus hijos consumen drogas, abortan y son gays y usted es una madre feliz por eso?
Yo sigo esperando que me diga cómo va a solucionar el no tener que ir por la calle con pánico a que me roben, me secuestren, me metan un balazo mientras estoy parada en un tráfico interminable todos los días para poder trasladarme distancias ridículamente cortas. No quiero un alcalde que ahorita tenga la mente en cómo hacer que los matrimonios sean felices (de cualquier tipo). Un alcalde se debe preocupar por la ciudad. Por los derechos, que lo hagan el resto.
Señora Susana, ya que está usted tan comprometida con la “justicia” del mundo entero, esperamos verlas en varias marchas más que no tienen que ver necesariamente con el aborto y la homosexualidad. Pero recuerde que si los ciudadanos le llegamos a pagar su sueldo, es para arreglar la ciudad, no la vida de unos cuantos.
